El bloque científico del 2do Encuentro Mundial del Asperger lo abrió el Dr. Andrés Marcano, pediatra venezolano con más de 20 años dedicado al neurodesarrollo y el autismo, formado en Caracas junto a la Dra. Lilia Negrón y docente en la Universidad Central de Venezuela. Su ponencia: «Ciencia y biomedicina: estrategias para mejorar la calidad de vida de las personas Asperger».
Primero la persona
«La persona es, ante todo, un ser humano: una unidad indisoluble de cuerpo y alma, con una dignidad inherente. El objetivo de la atención médica no es cambiar a la persona, sino contribuir a su calidad de vida.»
Con ese marco —y sin dejar de usar los criterios del DSM-5 como referencia común— Marcano propuso mirar «qué hay detrás» desde el punto de vista biomédico.
Genética que no lo explica todo
Su primer mensaje fue de humildad: en autismo, solo una minoría de casos tiene una causa genética única identificable (del orden del 10-15 %). El resto es multifactorial. Y sobre esa base entra la epigenética: el ambiente «enciende y apaga» genes.
«Hay genes que se ensucian y se pueden limpiar.»
Puso ejemplos de cómo el entorno modula la variabilidad genética —vías de metilación, neurotransmisores como dopamina, adrenalina y serotonina— y cómo eso se traduce en más o menos tendencia a la ansiedad, la desmotivación o los ataques de pánico.
Las áreas a atender
- Mitocondria: la fábrica de energía de la célula. Las neuronas consumen muchísima, y en autismo se ha visto con frecuencia dificultad en esa producción de energía y mayor estrés oxidativo.
- Microbiota intestinal y sistema digestivo: cuidarlos ayuda a que «las neuronas respondan mejor».
- Desintoxicación: el glutatión —molécula clave para desintoxicar— baja con el estrés, la mala respiración o fármacos de uso frecuente como el acetaminofén.
- Nutrición, sueño, hidratación, oxigenación y ejercicio: lo básico. Y estimulación: aprender cosas nuevas.
Su conclusión: atendiendo estas causas se pueden mejorar la ansiedad y la depresión —y no solo en autismo, «en cualquier persona». Recomendó un libro que propone dejar de hablar de «enfermedades mentales» y empezar a hablar de «problemas del cerebro».
Con cautela
El propio Marcano puso el freno: «hay que tener mucho cuidado, porque muchas veces hay cosas por ahí» sin respaldo. Su recomendación a los profesionales fue formarse —citó el diplomado de autismo de la Universidad Central de Venezuela— y no perder de vista la parte psicoeducativa y social, especialmente en la adolescencia, cuando pesa tanto la aprobación de los pares.
Esta nota resume una ponencia de divulgación. El autismo no es una enfermedad ni tiene «cura» —lo recordó también Adriana Crostley—. Cualquier intervención nutricional, de suplementación o de otro tipo debe hacerse con evaluación y seguimiento médico.
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¿Quién es Andrés Marcano?
Es un pediatra venezolano con más de 20 años de experiencia en neurodesarrollo y autismo, formado en Caracas con la Dra. Lilia Negrón y docente en la Universidad Central de Venezuela. Participó en el 2do Encuentro Mundial del Asperger (2023).
¿Qué es la biomedicina aplicada al autismo, según Andrés Marcano?
Un enfoque complementario que revisa áreas como la genética y la epigenética, la función mitocondrial, la microbiota intestinal, la desintoxicación, la nutrición y el sueño, con el fin de mejorar el bienestar —por ejemplo la ansiedad y la depresión—, sin pretender «cambiar» a la persona ni curar el autismo.
¿El autismo tiene una causa genética?
Según lo expuesto por Marcano, solo una minoría de casos (del orden del 10-15 %) tiene una causa genética única identificable; en la mayoría es multifactorial, con fuerte influencia del ambiente sobre la expresión de los genes (epigenética).